Logo Derecho - Bann

SOMBRAS QUEMADAS (El libro de Eli)

AL SALIR DEL CINE
César Bardés
[colaborador]


El cielo se abrió y el sol brilló tanto que todo sobre la Tierra fue quemado. La sombra del hombre ardió porque ése era el destino que había labrado con el fertilizante de la sangre y de la muerte. Abrasadas quedaron las ideas que primero fueron tinta. No hay esperanzas para los débiles. Sólo filos tajantes segando vidas para proteger lo que un día pudimos llamar fe.



Por los caminos, un hombre anda con paso seguro en posesión de la verdad. En su oído resuenan los cantos de los pájaros que un día fueron música de los campos. En su olfato, puede ver las trampas de la crueldad. No le pongas la mano encima porque podrías perderla. Sus pies le llevan por el valle de las sombras porque nada le falta. Ve allí donde los demás no pueden ver. Cree allí donde los demás no pueden creer. Mata allí donde los demás son discípulos de la soberbia, de la aniquilación, de la nada. Y él, fascinante y terrible, como la cólera de Dios, es todo.

Sus páginas son carne y su fe, ciega. Algo divino le guarda y le guía. Es luz en un mundo que se consume en la oscuridad. Una especie de aura mítica le rodea cuando encara su largo peregrinaje. Sabe que, aunque ya sólo resta el vacío y la matanza, aún hay alguna palabra de valor, algún sentimiento que transmitir, pobres frases de muchas preguntas y pocas respuestas. Y su carretera está empedrada de agujeros sobresalientes hechos con un alfiler de sabiduría. Tiene que llegar porque al final siempre habrá un libro que perdurará, con el que se puede estar de acuerdo o no, pero que contiene la fábula del amor, el poder del perdón, el simulacro de crear y la oculta razón del destruir.

Ese caminante que dispara flechas de salvación para clavarlas en minúsculos puntos de esperanza extraviada, se mueve entre escenas de acción bien vistas y resueltas con precisión, con rostros perfectos para misterios que envuelven, con homenajes a un japonés que se llamó Akira Kurosawa o a un italiano que sostenía el improbable nombre de Sergio Leone, o a ese francés de apellido de pastel, Truffaut. Miradas perdidas en velos blanquecinos de memoria envidiable. El arrasar acecha bajo el histrión que no sabe ni cojear pero el carisma lo arrolla todo, se introduce en el curioso interior de los que ven y las cuestiones brotan como flores que no existen en la fealdad de un mundo que supo acabar consigo mismo.

Y uno queda maravillado de una pelea a contraluz, como si fueran sombras decididas a entablar una coreografía de plano único y danza de sangre. O se deja arrastrar por el personaje fascinante que te lleva siempre al Oeste, punto final y de inicio, término del saber y principio del soñar. Fe y agua. Intento y certeza. Llorar sin lágrimas por la cautividad torturada de quien deja de creer incluso en la humanidad. Tristeza sin compasión. Sigue tu camino, sigue tu camino.

El nombre de Dios en arameo nos da la clave de un sacrificio. Derramarse por ayudar a los demás. Un dictado de palabras que no se deberían olvidar aunque no todas sean la única verdad. Son caricias en el alma. Son una débil llama en la tiniebla. Son grandes aventuras para los que quieren sólo leer. Son oraciones juntadas para quien necesita los consuelos de la supervivencia. Hay que concebir lo imposible para que todas las piezas encajen con la infalibilidad de un héroe que se dirige a un destino que también es su misión. El precio es el morir. La recompensa es la coherencia en el mismo uso de lo prohibido. Abrir los ojos es propio de los hombres. Y hay que mirar más de dos veces lo que constituye una sorpresa. El tesoro es encontrar lo que sacia la sed física y espiritual. Y nada puede parar al hombre que quiere conocer para vivir. Aquél otro que quiere conocer para dominar sólo podrá ser prisionero del caos. La sombra quemada del creer tendrá la piel del que todo lo sabe.

César Bardés


No hay comentarios

Los Comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.

Por favor al redactar tu comentario sobre EL TEMA, cuida las formas.
No utilices 'copiar y pegar' para grandes textos, ni mayĂşsculas en exceso. No poner textos en el nombre. No direcciones web externas. Mejor sin abreviaturas SMS. Los comentarios pueden ser borrados (ver Advertencia Legal)
.