Gobernantes ineptos y falsos samaritanos
Félix Arbolà [colaboraciones].-
Por mucho que se empeñe el gobierno en lanzarnos sus mensajes de tĂşneles que acaban, vestigios de mejora e inicio de un presente que apunta a un futuro de buenas perspectivas, la realidad demuestra lo contrario. Sus medidas siguen siendo autĂ©nticos despropĂłsitos y cerrojazos a la esperanza. Nos habla de unos porcentajes y datos estadĂsticos que ya nadie cree, pues son tan falsos como sus promesas electorales.
El pueblo está cansado de crespones negros exhibidos por una oposiciĂłn que es la menos indicada para meter baza en el asunto y de las sábanas blancas que el gobierno exhibe en las ventanas de sus despachos para ocultar la podredumbre que se acumula en el interior. Harto de esperar inĂştilmente ese cambio en la mente y proceder de nuestros gobernantes y polĂticos que nunca llega.
Todo tiene un lĂmite y el de la paciencia del español se ha sobrepasado. Ya no sabe quĂ© hacer, ni a quĂ© santo encomendarse, pues ha dejado de creer en los milagros y busca desesperado ese urgente y necesario mirlo blanco o lĂder carismático y honesto que sea capaz de devolverle la confianza.
Resulta que somos el segundo paĂs de Europa despuĂ©s de RumanĂa, donde la infancia pasa hambre, (que es el delito más grave y denigrante que se puede cometer) y se empeñan en salvar Bancos para que terminen arruinándonos con sus “preferentes”, usuras, desahucios y comisiones, en lugar de satisfacer las necesidades y el hambre de nuestros hijos.
Se habla de las autopistas y la mala gestiĂłn econĂłmica que han tenido y sin la menor dilaciĂłn Rajoy y el
pequeño Montoro se apresuran a facilitar 2.400 millones de euros para su reparaciĂłn. Los mismos que bien empleados sin los chorizos habituales (que no son precisamente de Cantimpalos), significarĂan la alimentaciĂłn de nuestros hijos, que creo mucho más importante que hacer más cĂłmodo el viaje del polĂtico o potentado de turno.
MUCHOS ESPAÑOLES PASANDO HAMBRE
Comparo este empeño en ofrecer de cara a la galerĂa un exterior que no corresponde al angustioso y autĂ©ntico interior, con los trucos del cine y teatro, que esconden y falsean la realidad a base de decorados ante el espectador de la farsa, ajeno a los trucos del tramoyista y director de escena. Ocultan no solo la deteriorada fachada, sino el drama que viven sus personajes en la vida real. Todo es una falsa pantalla donde se ofrece un mundo inexistente que todos quisiĂ©ramos fuera realidad.
Recortan en educaciĂłn, eliminan becas, suben las tasas universitarias y ponen trabas a toda ayuda a la formaciĂłn y cualificaciĂłn de nuestra juventud, que es la mejor reserva que tenemos para asegurar el futuro de una España culta y preparada. No obstante, se dan prisa en arreglar Bancos y autopistas que al pueblo, dadas las circunstancias, son cuestiones que nada interesan. Es hasta vergonzoso tener que escribir esto y más aĂşn, oĂrselo decir al gobierno con la mayor naturalidad.
Y nuestros gobernantes y diputados, en lugar de reunirse con toda urgencia y adoptar una medida eficaz y rápida para solventarlo, evitando el bochorno internacional y la indignaciĂłn popular interna, mira para otro lado y hasta el ya citado Montoro, que es mejor desaparezca de la escena polĂtica, contradice a la organizaciĂłn de caridad y la tacha de sospechosa. Ahora resulta que hasta las ONG son las causantes del desastre que padecemos. No es posible mayor disparate.
VOCEROS TELEVISIVOS
Digo y perdonen que insista, si nuestros hijos pasan hambre y nuestras familias tienen que acudir a instituciones de caridad para comer; si nos hacen recortes en sanidad, en seguros sociales, en puestos de trabajo, se cierran las empresas por falta de liquidez y clientela y vamos directos a una hecatombe que los actuales polĂticos no saben cĂłmo capearla, ¿quĂ© pretenden los que piden y exigen que se facilite la entrada y se atienda con más celo y cuidados que a los nuestros, a los miles de inmigrantes subsaharianos y magrebĂes que, usando toda clase de tácticas asaltan nuestras costas con sus pateras y saltan las vallas fronterizas en Ceuta y Melilla?
Siento lástima de ellos pero mucha más de los millones de españoles que necesitan con igual urgencia nuestros cuidados y alimentos. ¿Han hecho cálculos de lo que nos cuestan en ropa, alojamiento, comidas y atenciones mĂ©dicas en unos momentos en los que muchos de los nuestros carecen de todo? ¿Si en otros paĂses europeos echan a los españoles que llevan tres meses sin encontrar trabajo, por quĂ© España tiene que hacerse cargo de estos miles de extranjeros a costa de sacrificar aĂşn más nuestras ya excesivas carencias?
Yo les dirĂa a esos voceros televisivos y algĂşn que otro polĂtico que se aprovecha de este rĂo revuelto para sus intereses personales y partidistas, que en lugar de criticar a la Guardia Civil por defender nuestros derechos y no ser invadidos masivamente, piensen en nuestros hijos y necesitados y mientras un español se tenga que ir a dormir sin techo y con hambre, nadie debe recibir lo que a Ă©l no podemos ofrecerle.
Luego hasta resulta que las mujeres llegan en las pateras con niños que no son suyos, sino que los alquilan o compran para que al llegar le aseguren su estancia. ¡Vaya savia que nos llega para forjar una nueva España!
Por mucho que se empeñe el gobierno en lanzarnos sus mensajes de tĂşneles que acaban, vestigios de mejora e inicio de un presente que apunta a un futuro de buenas perspectivas, la realidad demuestra lo contrario. Sus medidas siguen siendo autĂ©nticos despropĂłsitos y cerrojazos a la esperanza. Nos habla de unos porcentajes y datos estadĂsticos que ya nadie cree, pues son tan falsos como sus promesas electorales.
El pueblo está cansado de crespones negros exhibidos por una oposiciĂłn que es la menos indicada para meter baza en el asunto y de las sábanas blancas que el gobierno exhibe en las ventanas de sus despachos para ocultar la podredumbre que se acumula en el interior. Harto de esperar inĂştilmente ese cambio en la mente y proceder de nuestros gobernantes y polĂticos que nunca llega.
Todo tiene un lĂmite y el de la paciencia del español se ha sobrepasado. Ya no sabe quĂ© hacer, ni a quĂ© santo encomendarse, pues ha dejado de creer en los milagros y busca desesperado ese urgente y necesario mirlo blanco o lĂder carismático y honesto que sea capaz de devolverle la confianza.
Resulta que somos el segundo paĂs de Europa despuĂ©s de RumanĂa, donde la infancia pasa hambre, (que es el delito más grave y denigrante que se puede cometer) y se empeñan en salvar Bancos para que terminen arruinándonos con sus “preferentes”, usuras, desahucios y comisiones, en lugar de satisfacer las necesidades y el hambre de nuestros hijos.
Se habla de las autopistas y la mala gestiĂłn econĂłmica que han tenido y sin la menor dilaciĂłn Rajoy y el
MUCHOS ESPAÑOLES PASANDO HAMBRE
Comparo este empeño en ofrecer de cara a la galerĂa un exterior que no corresponde al angustioso y autĂ©ntico interior, con los trucos del cine y teatro, que esconden y falsean la realidad a base de decorados ante el espectador de la farsa, ajeno a los trucos del tramoyista y director de escena. Ocultan no solo la deteriorada fachada, sino el drama que viven sus personajes en la vida real. Todo es una falsa pantalla donde se ofrece un mundo inexistente que todos quisiĂ©ramos fuera realidad.
Recortan en educaciĂłn, eliminan becas, suben las tasas universitarias y ponen trabas a toda ayuda a la formaciĂłn y cualificaciĂłn de nuestra juventud, que es la mejor reserva que tenemos para asegurar el futuro de una España culta y preparada. No obstante, se dan prisa en arreglar Bancos y autopistas que al pueblo, dadas las circunstancias, son cuestiones que nada interesan. Es hasta vergonzoso tener que escribir esto y más aĂşn, oĂrselo decir al gobierno con la mayor naturalidad.
SegĂşn Cáritas, organizaciĂłn perteneciente a la Iglesia y nada sospechosa por cierto de banderĂas ideolĂłgicas, el treinta por ciento de los españoles pasa hambre. Ni en la Ă©poca de la posguerra con los comedores de Auxilio Social, pasaba esto”.
Y nuestros gobernantes y diputados, en lugar de reunirse con toda urgencia y adoptar una medida eficaz y rápida para solventarlo, evitando el bochorno internacional y la indignaciĂłn popular interna, mira para otro lado y hasta el ya citado Montoro, que es mejor desaparezca de la escena polĂtica, contradice a la organizaciĂłn de caridad y la tacha de sospechosa. Ahora resulta que hasta las ONG son las causantes del desastre que padecemos. No es posible mayor disparate.
VOCEROS TELEVISIVOS
Digo y perdonen que insista, si nuestros hijos pasan hambre y nuestras familias tienen que acudir a instituciones de caridad para comer; si nos hacen recortes en sanidad, en seguros sociales, en puestos de trabajo, se cierran las empresas por falta de liquidez y clientela y vamos directos a una hecatombe que los actuales polĂticos no saben cĂłmo capearla, ¿quĂ© pretenden los que piden y exigen que se facilite la entrada y se atienda con más celo y cuidados que a los nuestros, a los miles de inmigrantes subsaharianos y magrebĂes que, usando toda clase de tácticas asaltan nuestras costas con sus pateras y saltan las vallas fronterizas en Ceuta y Melilla?
Siento lástima de ellos pero mucha más de los millones de españoles que necesitan con igual urgencia nuestros cuidados y alimentos. ¿Han hecho cálculos de lo que nos cuestan en ropa, alojamiento, comidas y atenciones mĂ©dicas en unos momentos en los que muchos de los nuestros carecen de todo? ¿Si en otros paĂses europeos echan a los españoles que llevan tres meses sin encontrar trabajo, por quĂ© España tiene que hacerse cargo de estos miles de extranjeros a costa de sacrificar aĂşn más nuestras ya excesivas carencias?
Y encima vienen los de la UE a controlar cĂłmo defendemos las entradas ilegales y masivas por nuestras fronteras, pero no se ofrecen estos samaritanos de pacotilla a abrirles sus puertas generosamente y hacerse cargo de ellos”.
Yo les dirĂa a esos voceros televisivos y algĂşn que otro polĂtico que se aprovecha de este rĂo revuelto para sus intereses personales y partidistas, que en lugar de criticar a la Guardia Civil por defender nuestros derechos y no ser invadidos masivamente, piensen en nuestros hijos y necesitados y mientras un español se tenga que ir a dormir sin techo y con hambre, nadie debe recibir lo que a Ă©l no podemos ofrecerle.
Luego hasta resulta que las mujeres llegan en las pateras con niños que no son suyos, sino que los alquilan o compran para que al llegar le aseguren su estancia. ¡Vaya savia que nos llega para forjar una nueva España!





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