Misterios de la humanidad
Félix Arbolà [colaboraciones].-
Hoy he acabado mi ronda de reconocimientos mĂ©dicos. Han sido siete los que he tenido que pasar en este mes. Algo insĂłlito en un Madrid, que desde que yo recuerdo, ha tenido eliminado el mes de agosto de su calendario, pues apenas quedaban vecinos y los que tenĂan que hacerlo aplazaban sus consultas, cerraban sus comercios y retrasaban sus compromisos para cuando en septiembre la ciudad haya recuperado su actividad. ¡Menos mal que no tenemos playa, pues sin ese aliciente, esto está hasta la bandera.
SegĂşn mi doctora, una mujer que además de joven es guapa, eficiente y amable, estoy mejor que hace dos años. Y conste que no he tomado ese hongo que decĂan eliminaba nuestros males y nos hacĂa más jĂłvenes. Me ha dado una gran alegrĂa y ha cargado mis alforjas de esperanzas y nuevas ilusiones. Ando preparando versos, cuentos y relatos cortos y me falta tiempo. Algo que jamás hubiera pensado.
No obstante, no todo ha sido bueno en la viña del Señor. Me entero que ha muerto un gran amigo de mis hijos a los cuarenta y ocho años, por el ELA, dejando tres hijos de doce años para abajo. Era, y no es por el tĂłpico que se suele emplear en estos casos, una excelente persona. Mi madre, usando su pĂo lenguaje le hubiese definido como un “bendito de Dios”. Por lo visto ha dejado una carta de despedida que los que la han leĂdo han quedado muy sorprendidos y emocionados, en la que daba las gracias por el cariño que siempre le habĂan demostrado y el amor que habĂa recibido de su familia, que le habĂa hecho pasar una vida muy feliz. Que una persona que muere joven y en tales circunstancias sea capaz de escribir esa despedida, nos da una lecciĂłn de entereza, resignaciĂłn y mucho amor. Algo que le envidio y le admiro.
CIELOS E INFIERNOS
Dicen que han descubierto un planeta con similares circunstancias a la Tierra, donde pueda haber vida humana. Está a cuatro años luz, que según dicen es una distancia muy corta. Vamos como bajar la calle General Ricardos y llegar al Puente de Toledo, traducido a medidas siderales.
Los eruditos en este tema calculan que en cuarenta años podremos visitar a nuestros hermanos o parientes estelares. ¿Y si fuese ese planeta el destino de nuestra nueva vida cuando acabamos la terrenal? “Cosas veredes amigo Sancho…”. Porque pienso que a algĂşn sitio hemos de ir cuando acabamos nuestro periplo vital.

No me fiĂł de cielos e infiernos en los que premian o castigan nuestras actuaciones o errores humanos y finitos, por un Dios justo y eterno. Cuando el Creador de todo ello vive eternamente. ¿Para quĂ© crear lo que deja que se destruya sin la menor consideraciĂłn?
Me parece una perogrullada y poco serio para un Ser tan especial que ama a sus criaturas. Alguien que nos dicen vive eternamente. ¿Y que va a hacer cuando todo haya acabado, dejar de ser Dios y desaparecer tambiĂ©n o dedicarse a hacer solitarios? No es irreverencia, solo curiosidad. Algo muy humano.
EXTERMINIO DE LA HUMANIDAD
Lo que sà es alarmante es el exterminio generalizado que está sufriendo la Humanidad por guerras inacabables, terremotos que no cesan y nos tienen a todos aterrados y ese odio racial y religioso que, lo normal, era que hubiese terminado al acabar la Edad Media del fanatismo y la superstición.
Al parecer se han puesto de moda nuevamente, pero con mĂ©todos más sádicos y sofisticados y de la que no se libra ni la infancia, adiestrada y deshumanizada para cometer los más abyectos crĂmenes y torturas en nombre de un Dios que no sacia jamás su venganza.
¿Es normal que el Autor de todo este enloquecido Universo nos haya creado para vernos destruirnos unos a otros, sin que Él intervenga e impida? No somos “peponas” en manos de una niña traviesa y nada buenas intenciones. Nos dijeron que habĂamos sido creados a su imagen y semejanza? Peor me lo ponen.






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