Los amarillentos papeles del Tejerazo o como salvar al soldado de Nurai (I)
FERNANDO PEREA (colaboraciones).-
La reciente desclasificación como Secretos de Estado, de diversos documentos relacionados con la intentona golpista del 23 de febrero de 1981, supone un hecho tan decepcionante como la revelación de una burda maniobra de distracción que van a aprovechar, en su propio interés, ambas trincheras de la actual vida política de España.
El todavía habitante de Moncloa ha patinado con esta medida. Con toda su intención, aprovechando la efeméride, ha conseguido distraer la atención durante ¿una semana? ¿quince días? y que así no se hable de la corrupción que rodeaba a sus dos secretarios de Organización, ni la de su hermano y esposa, ni de como cuentan en su partido cada elección como un rotundo fracaso en los últimos tiempos. Ahora se hablará del 23-F durante unos días, pero todo pasará. Y de poco le valdrá tanto bombo y platillo.
BOMBA DE HUMO, DESCLASIFICACIÓN DE LA SEÑORITA PEPIS
En paralelo, y por la endeblez de
esta desclasificación, la torpeza de Moncloa les está dando alas al sector juancarlista
que todavía pulula en las filas de su oposición PP+Vox. Estos ya se aprestan a
aprovechar la coyuntura para reivindicar el supuesto prestigio del eternamente
ya desprestigiado exrey. Porque ¿qué prestigio tiene el que ha cimentado su
imagen, siendo ese devoto católico cumplidor de la sagrada promesa matrimonial
a su esposa; ese muy cuidadoso cumplidor de sus obligaciones fiscales?
¿Ese ejerciente como monarca a jornada completa, sin negocios comisionistas particulares o ese empático jefe de Estado capaz de irse a matar elefantes al quinto carajo, mientras había desahucios y colas del hambre en las calles de su país? Como no pueden exhibir nada de eso, se agarran al clavo ardiendo del supuesto comportamiento el 23-F.
Como si fuéramos los españoles niños de parvulario, el no-gobierno de Pedro Sánchez -¿alguien duda a estas alturas que el banco azul del Congreso ya no ejerce desde hace tiempo?- nos ha soltado, casi como un regalito envenenao por el 45 aniversario del paseíllo de Tejero por el Congreso, unos papeles que se suponen levantarían los siete velos sobre la verdad del Golpe de Estado.
Y donde lo más relevante -y
desconocido hasta la fecha- son las transcripciones de las llamadas de Carmen
Díez, la parienta del tricornio con bigotes más conocido del cuerpo
militar creado
por Francisco Javier Girón, Duque de Ahumada, en 1844.
EL GRAN SECRETO... DE LAS LLAMADAS DE DOÑA CARMEN DE TEJERO
La señora Carmen tuvo numerosísimas conversaciones con terceros. En mitad de aquel guirigay, sin Whatsapp ni Telegram -era 1981-, no pudo hablar con su marido hasta que ya estuvo detenido y bien detenido. En las mismas, lo más más bonito que dice de él es que es “un tonto” y un “desgraciado”. Y se lo llama sopotocientas veces. Además, reconoce que lo habían “engañao” como un chino, que lo han "dejado tirado como una colilla", y se lamenta que “para qué tanto patriotismo”.
No sería de extrañar que, si la señora Carmen hubiera pillado línea con el teniente coronel esa noche, le hubiera terminado soltando: “Antonio, tú eres carajote, pisha”. El propio Tejero se ha muerto el mismo día de esta pantomima de revelación de Secretos de Estado. Igual ha sido hasta de la risa.
Y hasta ahí la relevancia de la desclasificación desclasificada del desclasificamiento de los desclasificados papeles, merecedores de ser custodiados a perpetuidad entre los gruesos muros del Museo del Ná. Porque eso es lo que ha revelado: ná de ná, de requetená.
MUCHOS ¿E INFIELES? CUSTODIOS
Cabe preguntarse: ¿Para este viaje, estas alforjas? ¿Y sorprende esto a alguien? Pues claramente, no. Porque han sido custodiados cuarenta y cinco largos años por seis gobiernos distintos: Calvo Sotelo (UCD -o lo que quedaba de eso-); González (PSOE); Aznar (PP); Zapatero (PSOE); Rajoy (PP) y Sánchez (este, del Partido Sanchista ni-Obrero ni-Español) y por diez directores de los Servicios de Inteligencia.
Cinco del CESID: Narciso Carreras (1980-1981); Emilio Alonso Manglano (1981-1995); Félix Miranda Robredo (1995-1996); Javier Calderón Fernández (1996-2001); Jorge Dezcallar de Mazarredo (2001-2002); y otros cinco del actual CNI: el mismo Dezcallar (2002-2004); Alberto Saiz Cortés (2004-2009); Félix Sanz Roldán (2009-2019); Paz Esteban López (2019-2022) y la actual Esperanza Casteleiro Llamazares (2022). Por allí pasaron más gente que todos los que, cuando acabaron las recientes lluvias, pasearon buscando el sol por la calle La Vega. Por allí pasaron más manos que, a última hora del baile, por las carnes de la facilona del pueblo.
Con tantos intereses diferentes en Moncloa y, durante casi medio siglo, que es una enormidad de tiempo a su disposición para hacerlo: ¿Quién puede garantizarnos la integridad de ese archivo documental? ¿Qué seguridad hay que lo que quedaba allí era todo lo que se recogió y requisó en 1981?
¿Quién avala que alguien -o varios- de los mencionados (o de sus subordinados), bajo orden directa de alguno -o varios- de esos presidentes, hayan entresacado algunos papelillos concretos? Algunas pocas cuartillitas, digo. De esas que son pelín incómoda para el nombre y prestigio de cualquiera de los protagonistas conocidos -o peor todavía-de esos otros que siguen (y seguirán, me temo) aún ocultos.
La respuesta no es otra que N A D I E. Y desarrollo a continuación lo que no es una especulación de este que aquí escribe. El pasado día 21 de febrero en ese digital tan bolchevique como es The Objective, el reputado periodista de investigación Fernando Rueda informa que, en la época de Aznar, Javier Calderón, su designado para dirigir los Servicios de Inteligencia, mandó que le llevaran la documentación del 23-F a su despacho y que de esa documentación han desaparecido papeles. A la hora de escribir estas letras, no consta que Rueda esté detenido por calumnias (acabo de verlo en la tele dando una entrevista), ni se le haya interpuesto demanda alguna.
Por otra parte, en noviembre de 2021, el siguiente jefe del CNI, Alberto Saiz (nombrado por Zapatero) declaraba -textualmente- en LaSexta: “...es posible que en aquellos tiempos muchos papeles y secretos oficiales hayan desaparecido (...) desde el 23F han desaparecido muchos papeles (...) Al menos esta es la información que yo recibí nada más llegar. Es decir, allí había habido un proceso de eliminación de documentación de aquellos turbios años y, por tanto, los archivos estaban muy empobrecidos”. Tampoco nadie se querelló desde 2021 contra Saiz, por lo que hay que darle toda la verosimilitud. Sin desmentidos ni denuncias, hay que darle la máxima tanto a Rueda como Saiz.
NO SE DESVELA LA VERDAD DE LA HISTORIA... SE ADMINISTRA SEGÚN INTERESA AL LOBBY DEL (BORBÓNICO) RÉGIMEN DEL 78
La desclasificación queda descalificada. Nos han querido administrar dosis de verdad, de una interesada verdad. No sirve para disipar las incógnitas. No aporta certezas, porque la mera sospecha -fundada, con esas declaraciones- de información relevante hurtada, ya inhabilita cualquier manifestación exculpatoria y categórica. Como las que se han apresurado a hacer circular desde el potente lobby de los agazapados defensores del tumba-paquidermos más popular de la historia de España.
Hasta el momento, se creían algunos de argumentos de peso y hacían poco ruido. Pero ahora, han visto el cielo abierto. Todo porque no se ha visto ningún papelito amarillento de los años 80 que apunte una culpabilidad -casi de corte notarial- en los hechos conocidos del 23-F al Borbón homicida (que lo fue, y de su propio hermano).
Un tipo que, al margen del poco claro episodio de la intentona golpista, le coronan muchas otras perlas. La traición a la línea sucesoria de la legitimidad de esa Corona y a su propio padre (que lo fue); hablamos de un putero y/o mujeriego (que no queda duda que lo fue, Bárbara y Corinna dixit); de un comisionista de negocios como petróleo, armas y otras lindezas a manos llenas (que lo fue, y está escrito en varios libros); al defraudador fiscal (que lo fue, aunque lo salvara la Administración de Estado con las prescripciones y el manto de la inviolabilidad del libro de 1978).
De un mataelefantes bon vivant mientras su pueblo las pasaba putas (que lo hizo, recuerden su falsario No volverá a ocurrir); no de un desterrado, sino de un autoexiliado (que lo es), porque nadie lo ha echado de aquí, se fue porque en Abu Dhabi le dejan hacer lo que más le gusta: no pagar un duro de impuestos, cosa que aquí podía hacer hasta 2014 pero ya no). Ahora pretenden que esta desclasificación de la señorita Pepis lo eleve a una especie de santidad que nunca tuvo. Que nunca puede tener un tipo con la mitad de la mitad de este historial que atesora el prenda.
(CONTINUARÁ)












En mi opinión, después de esta burda maniobra para blanquear a cierto personaje, que refleja el servilismo y razón de la existencia de los dos partidos que sostienen el régimen podrido, ya desde su origen, del 78 (PP y PSOE), está claro que el 27 F fue un autogolpe de Estado chapucero, como todo lo que han estado haciendo las últimas décadas estos inútiles, y que Tejero pagó por todos. Por eso nos han ocultado y nos ocultarán la verdad mientras sigan vivos los verdaderos responsables, y, probablemente, con la desaparición de papeles, por siempre mientras subsista este régimen.
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