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Chiclana en el espejo electoral de las andaluzas

Victoria contundente del PP en las autonómicas, aunque perdió la mayoría, con debacle anunciado del PSOE, subida leve de VOX y fuerte de Adelante Andalucía.-

Las elecciones de este domingo en Andalucía aportan -como cualquier elección- una foto-fija. La del pensamiento de un censo electoral en un día concreto del calendario. Tienen el gran valor de marcar las mayorías parlamentarias por espacio de cuatro años (o menos, si el presidente quiere adelantar el siguiente paso por las urnas). Y también son la expresión del viento reinante en ese punto del almanaque.

El viento es ese elemento que tiene capacidad de avivar un incendio, resecar o humedecer el terreno e, incluso, hacer zozobrar una embarcación. También en sentido electoral. Ese viento del 17-M reciente azotará el ambiente hasta el próximo 23 de mayo de 2027, donde se prevé se programen las Municipales. Un año desde ahora... Suficientemente tiempo -también- para que el viento role y cambie de dirección.

ANDALUZAS 17-M. LO QUE HA PASADO

Desde el domingo circulan ríos de tinta y horas de voz e imágenes con el examen a los resultados de los comicios. El nuestro requiere, al menos, un corto análisis por cada protagonista.

PP, VICTORIA AMARGA

El ganador de las elecciones, Moreno Bonilla, ha perdido cinco escaños. Tenía margen de pérdida de tres como máximo, si no quería tener que vérselas con VOX para lograr la mayoría parlamentaria. Victoria amarga, porque la pérdida de la mayoría absoluta completa el póker de elecciones (Extremadura, Aragón, Castilla-León y, ahora, Andalucía) en las que el PP -para tener la presidencia- tiene que ceder espacios de poder a la ultraderecha.

Uno de esos cinco escaños perdidos es el de Ascen Hita. Los del logo de la gaviota -en realidad, el pájaro es un charrán- necesitaban repetir el resultado de 2022 en la provincia gaditana: ocho escaños. Sacaron siete e Hita iba octava.

PSOE, PERFORANDO SU SUBSUELO

Lo que se esperaba con la candidata dedocrática de Pedro Sánchez. Mira que era mal candidato Juan Espadas, que marcó el récord del sótano: 30 escaños el 19 de junio de 2022. La exvicepresidenta María Jesús Montero ha profundizado una planta más en el subsuelo socialista andaluz, con perlas como la del accidente laboral de los dos guardias civiles fallecidos en acto de servicio.

Dos escaños menos, dejando una plusmarca para la historia negra de su partido: 28. El caminante-con-Biden, el hombre-profundamente-enamorado ni se va a inmutar. Su silla está anclada hasta julio de 2027 (salvo que él quiera jugársela antes adelantando las elecciones).

Pero, ojo, que el viento andaluz de la rosa puede empezar a remontar Despeñaperros. Se está orquestando un movimiento de alcaldes socialistas (Román no está ahí) para que el partido se plantee remover a Sánchez, antes que el tsunami se les lleve sus bastones de mando en las siguientes urnas. Como mínimo, conseguirán que en la campaña municipal aparezca lo menos posible. A día de hoy, es radiactivo.

VOX, OBJETIVO LOGRADO DE REBOTE

Un escaño más sacó Gavira que Olona en 2022. Vistas las expectativas que habían generado ante sus parroquianos, suena a fracaso. Pero, en oposición al PP, han tenido una especie de derrota dulce. No por sus méritos, sino porque la bajada de Bonilla les da la poderosa llave de la aritmética parlamentaria y de la investidura. No es poca cosa. Pero su triunfo depende de si se suben o no a la parra con sus pretensiones.

El actual presidente de la Junta tiene la posibilidad de jugársela a los de ultraderecha, de no tragar con la prioridad nacional. De hecho, si yo asesorara a Moreno Bonilla, le diría que empezara dando largas al trato y que empujara a Vox a una negociación contra-reloj. Y si la petición de los de Abascal es entrar en el Gobierno, que no llegue al acuerdo.

PP NO DEBE PACTAR CON VOX

Si hay repetición de elecciones, debe tener la habilidad de ganar el relato. Ese que asegurara que él quería el pacto, pero que Vox le ha pedido el oro e -irónicamente- el moro. Así puede hundirlos en la repetición electoral como los culpables, y ganar su anhelada mayoría absoluta.

Es que le falta muy, muy poquito. Casi meter el cuello para la foto-finish. El riesgo es pequeño. Si imaginamos que se equivoca, podría bajar de 53 a 50 o 49 escaños. Y Vox subir de 15 a 17 o 18 sillones. ¿Qué cambiaría? Casi nada. No tendría más remedio que dejarlos entrar. Y, en el peor de los casos, en lugar de darles una consejería, les daría dos. O una consejería y la presidencia del parlamento. Migajas.

Yo me jugaría ese triple. De rebote, pillaría a contrapie al PSOE-A. Que, además, se daría todo un tiro en el pie si vuelven a poner a Montero en el cartel.

ADELANTE ANDALUCÍA, CUADRIPLICA ESCAÑOS

Son los vencedores, sin paliativos porque multiplican por cuatro. Pasan de dos a ocho escaños y tendrán grupo parlamentario (que no tenían). En esta provincia superan a VOX, y son terceros. Los de José Ignacio García han rendido por encima de sus posibilidades. Varios aciertos: Dos muy buenos debates del candidato. Una gran cartel previo como uno de los azotes de Bonilla en la sevillana Cámara de las Cinco Llagas durante los últimos casi cuatro años. 

Portar la bandera del andalucismo que, desde los tiempos del extinto PSA (Partido Socialista de Andalucía), no obtenía tamaño respaldo. Más un empujón inesperado... y una sospecha, también claves para tal viento a favor. Nadie esperaba tan alta participación (casi 57%, siete puntos más). Les beneficiaba si respondía a una movilización de la gente joven. Como así fue.

Y el cainismo de la izquierda elevado a la máxima potencia es la sospecha. El pacto de última hora entre IU y Podemos para constituir Por Andalucía no les dio ningún puesto de salida a la fórmula de Pablo Iglesias. Como el perro del hortelano, a nadie le extrañaría -viendo que no se llevarían escaño alguno- se diera amplia orden (secreta) de votar a los de García con la sola intención de j*d*r a los de Antonio Maíllo.

POR ANDALUCIA, COMPETENCIA EXTERNA Y ZANCADILLAS DESDE DENTRO

La lista de IU y cercanías (incluyendo a un Podemos al que se redujo a la total irrelevancia en las listas), repite resultado. Cinco tenía, cinco tiene. Sin contar con la ya esbozada Operación Auto-Torpedo de Podemos en Andalucía, ya se hicieron cosas mal. Aunque Maíllo es un buen candidato. Creíble. Pero en los debates, García claramente le ganó la tostada.

La tan cacareada unidad de la izquierda era el único argumento que se esgrimía, y la realidad es que a nivel estatal no existe. Belarra e Irene Montero no pueden estar en la misma habitación que Yolanda Díaz. Lo sabe todo el mundo. Y eso penaliza mucho. De no haber existido otra opción en el mismo target electoral... podía haber funcionado. Con esta Adelante Andalucía como rival, tenían una competencia casi invencible en su nicho de votos.

LOS DEMÁS, FUEGO DE ARTIFICIO

La sopa de siglas que son las candidaturas a los que no les vota ni la familia, han sido lógicamente irrelevantes. El proyecto del agitador Alvise Pérez -SALF- se desfonda. Su grupito de tres miembros en el Europarlamento explotó: dos por una lado, este especímen por el otro. Poco más de 100.000 votos en toda la Autonomía. No va a volver a ser enemigo para nadie, pero sigue engañando a alguna gente. En Chiclana logró 1.597 votos (3,4%).

Por su parte, el experimento de Franco (alcalde de La Línea) de exportar su modelo municipal al parlamento andaluz fue un fiasco. 100x100 solo presentó lista en la provincia gaditana. Consiguió algo menos de 15.000 votos, todavía más anecdótico si se restan los 8.000 logrados en su propio pueblo. En Chiclana sacaron 164 tristes votos. Si va a presentar lista en esta ciudad el año próximo, les queda mucho trabajo. Con estas cifras, es como si los 25 de la futura lista solo convencen cada uno a cinco familiares o amigos para que les voten. Más les convendría ponerse a buscar asesoramiento.

LAS ELECCIONES, EN CLAVE CHICLANERA

Ya se ha dicho. Estas elecciones son foto-fija de un momento a un año de las Municipales. Generan un viento que puede condicionar si se mantiene durante esta vuelta al sol. Importan, pero lo justo. En cualquier tipo de comicios cuenta el factor candidato. En Generales y Locales, pesa lo suyo. O los clientelismos, que aquí conocemos muy bien: los ocho apellidos chiclaneros que se repiten en las plantillas del Consistorio y las empresas municipales.

Que nadie se tome el siguiente examen de los resultados en nuestra ciudad como algo definitivo e inmutable. Que tampoco se haga desprecio de ello, porque es la primera -y más completa- de las encuestas de este año previo a la nueva colocación de urnas.

Porcentualmente, cada uno de los cinco partidos analizados antes, tuvo en Chiclana el siguiente resultado este domingo pasado: PP = 41,4%; PSOE = 18,6%; VOX = 14,7%; AdAnd = 12,9% y PorAnd = 4,6%. Al margen de ellos, SALF = 3,4%. Y en el batiburrillo restante, ninguna llega ni al 1%.

En nuestra localidad, el PP calca el porcentaje de toda la Comunidad (41,4 vs. 41,6%). El PSOE lo hizo mejor en la autonomía que en el feudo de Román (18,6% vs. 22,7%). La extrema derecha casi superó en un punto al porcentaje regional (14,7% vs. 13,8%). En Chiclana, los vientos de Adelante Andalucía fueron más fuertes que en el territorio andaluz (12,9% vs. 9,62%), más de tres puntos por encima. Por Andalucía, la izquierda unificada no unida, en nuestra población pinchó aún más (4,6 vs. 6,3%), casi dos puntos menos.

SI EN 2027 FUESE EL MISMO RESULTADO EN LAS MUNICIPALES

Y llega la pregunta: ¿Cómo se repartirían los 25 concejales en mayo de 2027 si se repitieran exactamente los votos de las Autonómicas? Pues -aproximadamente- el PP obtendría 11-12 sillones; el PSOE, alcanzaría 5-6; Vox, 4; Adelante Andalucía también unos 3; Por Andalucía (IU+Podemos), podría rascar un concejal (debería alcanzar el 5%, y está a décimas).

Como en la Comunidad, al PP le haría falta un poquito para la mayoría absoluta. Tendría que contar con el voto (o con la abstención) de Vox para la investidura. El bloque de izquierdas -con el PSOE y sus habituales mariachis de nuestra política local- alcanzarían un máximo de diez sillones. A cinco de la suma de las derechas.

Afortunadamente para los progresistas, queda todo un largo año por delante para esa cita. Pero recomiendo una vigilancia constante de la dirección de la veleta, y de la cifra del anemómetro. Los vientos no son nada buenos y mientras Sánchez siga su actual deriva, les va a tocar remar y remar. Mucho remo. Y contra viento y marea.

FERNANDO PEREA-Periodista-Máster en Comunicación Institucional.

 

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