Manifestación el sábado en Sanlúcar a las 12,00 horas, como protesta por la reapertura de la mina de Aznalcóllar

La balsa de residuos será el río Guadalquivir, miles de puestos de trabajo, la salud del río y la de sus habitantes están en peligro.-
A las 12,00 horas del sábado 9 dará comienzo la manifestación contra la apertura de la mina de Aznalcóllar, mucho más grande que antes y a 10 kilómetros de la mina de Gerena. Durante 17 años extraerán 76 millones de toneladas de mineral de cobre, plomo, cinc y plata, y la balsa de residuos será el propio río Guadalquivir. Miles de puestos de trabajo, la salud del río y la de sus habitantes están en peligro.
Los asistentes partirán de la capilla del Carmen en Bajo de Guía. Cofradías de pescadores, asociaciones de comerciantes de los pueblos y ciudadanía en general, de todas las poblaciones ribereñas del estuario del Guadalquivir, junto con organizaciones ecologistas, se manifestarán en Sanlúcar de Barrameda para denunciar la contaminación que los vertidos de la mina de Gerena (Sevilla) han provocado ya en el Guadalquivir como consecuencia de su actividad entre 2009 y 2023.
También por la contaminación, diez veces mayor, que se produciría de llevarse a cabo los nuevos vertidos ya autorizados de las minas de Aznalcóllar y Gerena. Científicos de las universidades de Sevilla, Cádiz y Granada han demostrado que los sedimentos del Bajo Guadalquivir, están contaminados con metales pesados por los vertidos ocurridos en esos catorce años, y que un tercio de los peces de río llamados albures o lisas, tiene concentraciones de plomo superiores al máximo legal permitido.
LOS ESTUDIOS DE IMPACTO AMBIENTAL HAN SIDO UN FRAUDE
El vertido de las dos nuevas minas sería 10 veces mayor que los anteriores (120.000 millones de litros). Se produciría durante 18 años a la altura de Sevilla capital. Especialmente grave sería el vertido de la mina de Aznalcóllar durante el primer año y medio, antes de empezar a extraer mineral, para vaciar las aguas contaminadas de las cortas mineras de Aznalcóllar y Los Frailes.
Se verterían 17.500 millones de litros (450 litros/segundo) provocando por sí solo una contaminación gravísima e irreversible. A eso se sumarían 100.000 millones de litros más durante los 17 años siguientes de funcionamiento de las dos minas. Aunque el agua vertida sería depurada previamente, se verterían 5.000 kilos de arsénico, 3.000 de plomo, 400 de mercurio y 700 de cadmio, sustancias altamente tóxicas, persistentes, que se acumulan en los sedimentos y se bioacumulan, amplificándose en los seres vivos.
Los científicos denuncian que los estudios de impacto ambiental que ha aceptado la Junta de Andalucía como válidos, han sido un fraude: Se ha considerado que los metales permanecerían disueltos en el agua del río hasta llegar al océano. Sin embargo, esto es falso, los metales se unen a las partículas de barro, muy abundantes en el río, y rápidamente se van al fondo.
MORATORIA A LOS NUEVOS VERTIDOS
Allí pueden permanecer durante muchos meses o años hasta que los periodos de lluvias intensas aumenten el caudal del río y arrastren los sedimentos a la desembocadura. Los científicos alertan de que existe un peligro muy grave de contaminación, que puede persistir durante mucho tiempo: miles de puestos de trabajo ligados a actividades económicas como la pesca, la agricultura y el turismo están en peligro, además de la salud de las poblaciones y la del río Guadalquivir.
Los manifestantes piden una moratoria a los nuevos vertidos y la constitución de un Comité de expertos científicos independientes que realice nuevas investigaciones y evalúe de forma rigurosa los impactos que tendrían los vertidos para evitar una tragedia. Por ahora dichas peticiones no han sido atendidas.
Por ello, los convocantes: La Cofradía de Pescadores de Sanlúcar de Barrameda, la plataforma ciudadana Salvemos el Guadalquivir, Greenpeace y Ecologistas en Acción, hacen un llamamiento a todo el pueblo de Sanlúcar y a los municipios próximos, a participar en la manifestación del próximo sábado, 9 de mayo.







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