¿Qué importa que muera un guardia civil?
Félix de la Fuente [colaboraciones].-
Que los narcos vean en a los guardias civiles un enemigo a quien hay que combatir es algo evidente. Lo que no está ya tan claro es si para el gobierno son siempre un amigo al que defender o si a veces son un estorbo del que hay que deshacerse. Mandar a los guardias civiles a la lucha contra el narco con unos medios inadecuados, es mandarlos directamente a la muerte con las manos en los bolsillos.
NO está claro el valor que tiene
para el gobierno actual la vida de un miembro de la benemérita (bien
merecida, éste es el calificativo que empleamos para referirnos a la
guardia civil). El mérito siempre se ha premiado con honores y con dinero. Pero
llamar benemérita a una institución que no es premiada sino
infravalorada y discriminada frente a otros órganos policiales, como los mossos
o la policía vasca, es puro fariseísmo.
Mientras las organizaciones criminales ganan recursos, poder y capacidad operativa, los que están en primera línea combatiendo esta guerra han sido dejados demasiado solos. Sola está la Guardia Civil y sola está la justicia con esos juicios que se aplazan eternamente por falta de jueces. Alguien en España está interesado en que nuestro país pierda esta batalla contra el narcotráfico. Demasiada amistad con regímenes extranjeros complacientes con el narco.
Las redes del narco son hoy más sofisticadas, más violentas y más ricas que nunca. Disponen de tecnología, logística y dinero suficientes para desafiar abiertamente a las fuerzas de seguridad. En determinadas zonas de España, especialmente en puntos estratégicos del Sur, y de Galicia, el narcotráfico ya no actúa escondido; actúa con una sensación creciente de impunidad.
CUANDO EL ESTADO RETROCEDE EL NARCO OCUPA EL PODER
En las actuales circunstancias no es que los guardias civiles puedan morir, pues lo normal es que mueran -cuatro casos en poco tiempo- LO NORMAL ES QUE MUERAN, Y SÓLO QUIZÁS NO MUERAN. Cuando un Estado no protege adecuadamente a quienes lo defienden, está enviando un mensaje peligroso al crimen organizado: “Sois más fuertes que nosotros”. ¿Cómo se ha llegado hasta aquí?,,. El narcotráfico prospera allí donde encuentra debilidad, indiferencia o cálculo político.
Prosperan las mafias cuando se normaliza la violencia, cuando la lucha contra el crimen deja de ocupar el lugar que merece en la agenda nacional, cuando las mafias se instalan en el poder. ¿Por qué Estaña está perdiendo la batalla contra el narcotráfico? En cualquier campo y en cualquier país, el perdedor debe dimitir, y mucho más cuando se ha perdido sin atreverse a luchar siquiera.
Cuando el Estado retrocede, el narco no ocupa un vacío, ocupa el poder.






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