La concejalía de Mujer organiza catas de vino en las tres bodegas chiclaneras del 28 al 30 de octubre
150 mujeres podrán participar en esta iniciativa, que tiene como objetivo valorar la participación de estas en la historia de las bodegas y del sector vitivinícola.-
Con el propósito valorar la participación de las mujeres en la historia de las bodegas y del sector vitivinícola, el Ayuntamiento de Chiclana, a través de la delegación de Mujer, llevará a cabo los días 28, 29 y 30 de octubre tres catas de vino dirigidas por mujeres profesionales en la materia, que se desarrollarán en las tres bodegas del municipio: Cooperativa Unión de Viticultores Chiclaneros, Primitivo Collantes y Manuel Aragón.
Así lo anunció la delegada de Mujer, Mª Ángeles Martínez, reseñando que “en la iniciativa 3 días, 3 bodegas: La voz de nuestras crianzas se prevé la participación de aproximadamente 150 mujeres, distribuidas en tres grupos de 50 participantes cada día”.
El miércoles 28, a las 11,00 horas, se llevará a cabo la primera de las catas en la Bodega Cooperativa Unión de Viticultores Chiclaneros. Al día siguiente, también a las 11,00 horas, será la cata en la Bodega Primitivo Collantes. Finalmente, el viernes 30 de octubre, a las 11,30 horas, será en la Bodega Manuel Aragón.
Las mujeres interesadas en participar pueden inscribirse ya presencialmente en la delegación de la Mujer o solicitarlo a través del correo electrónico mujer@chiclana.es, mientras que la selección será por riguroso orden de entrada.
VIUDAS AL PODER
“La historia de las mujeres en el sector vitivinícola de la provincia de Cádiz es una crónica de visibilidad conquistada a contracorriente. Aunque históricamente desempeñaron labores invisibles en el campo o quedaron relegadas legalmente bajo las firmas de sus maridos fallecidos, hoy en día son piezas centrales en la dirección, enología y gestión de las bodegas”, comentó la edila.
Durante el auge comercial del vino de Jerez en los siglos XVIII y XIX, las leyes y costumbres impedían que las mujeres lideraran negocios por derecho propio. Sin embargo, la alta mortalidad y los lazos de herencia familiar convirtieron a las viudas en figuras empresariales clave que, como herederas forzosas, asumieron la dirección de grandes firmas tras la muerte de sus maridos.
Destacan figuras como Teresa Rizo y Velasco, Gertrudis Viñalet, la viuda de Harmony, en El Puerto de Santa María o la viuda de Manjón, en Sanlúcar de Barrameda, impulsora esta última de la mítica marca la Manzanilla El Rocío. Igualmente, Aurora Ambrosy Lacave lideró la dirección de las bodegas Pedro Romero entre 1911 y 1921, demostrando una alta capacidad gerencial a principios del siglo XX.
En cuanto al trabajo en el campo y el embotellado, aunque realizando una labor fundamental, también se vieron invisibilizadas, ya que con una notable participación en las tareas de vendimia y recolección, raramente ocupaban puestos de capataces o arrumbadoras.
MUJERES QUE ROMPIERON EL MOLDE
Por su parte, en la línea de producción, con la modernización y el embotellado masivo, que tuvo lugar a mediados del siglo XX, las mujeres se convirtieron en la mano de obra principal para el etiquetado, encajado y lavado de botellas, tareas minuciosas que sí se consideraban “aptas para mujeres” en la época.
En la segunda mitad del siglo XX, comenzaron a surgir las primeras mujeres que rompieron el molde de la herencia por viudedad, para liderar por mérito propio y vocación. Destacan mujeres como Pilar Aranda Latorre, reconocida históricamente como la primera mujer bodeguera oficial del Marco de Jerez, que fue también la primera en recibir la distinción de Capataz de Honor en la Fiesta de la Vendimia.
Regentó lo que hoy son las bodegas Álvaro Domecq. Otro referente de mujer luchadora en el sector es Pilar Plá Pechovierto, quien, tras enviudar, tomó las riendas de la bodega El Maestro Sierra, y en lugar de vender las soleras a los grandes gigantes, resistió y convirtió la marca en un referente mundial de calidad artesanal, hoy liderada por su hija Carmen Borrego.
IMPORTANCIA ACTUAL EN EL MUNDO VITIVINÍCOLA
En la actualidad, el panorama ha cambiado de forma radical. El sector ya no es un coto masculino. Más de 200 mujeres ejercen puestos de máxima responsabilidad en las Denominaciones de Origen de la provincia de Cádiz (Jerez, Manzanilla de Sanlúcar y Vinagre de Jerez). Mujeres como Ana Cabestrero (El Maestro Sierra), Paola Medina (Williams & Humbert), Helena Rivero (Bodegas Tradición) o Montserrat Molina (Bodegas Barbadillo) diseñan el perfil aromático de algunos de los vinos más premiados del mundo.
“Queremos acercar a las mujeres chiclaneras al mundo del vino desde una perspectiva de mujer, reconociendo nuestra historia y el protagonismo que tienen las mujeres hoy en este sector”, señaló Martínez, quien ha invitado a las mujeres chiclaneras a que “formen parte de este proyecto tan bonito, porque reconocer a las mujeres también es recuperar su historia, dar valor a su trabajo y garantizar que su aportación tenga el lugar que merece”.






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