Vinieron reclamando dignidad y la encontraron muerta
Félix Arbolà [colaboraciones].-
Cuando el pueblo llega a Madrid desde toda España reclamando su ultrajada dignidad por polĂticos sin escrĂşpulos, la dignidad yace muerta en un hospital de la Capital. Paradojas del destino. La manifestaciĂłn popular de los indignados contra los indignos, ha compartido protagonismo con los miles que manifestaban su duelo y emocionado recuerdo al polĂtico, que desempeñó su alta misiĂłn con eficacia, honestidad y pundonor.
Se marchĂł traicionado por los que más le debĂan, con la cabeza alta y los bolsillos vacĂos. Todo lo contrario a como suelen marcharse los polĂticos. A las pruebas me remito. ReciĂ©n fallecido, llegĂł el turno de las plañideras oficiales y falsos pesares por los que en aras de sus ambiciones personales, le defenestraron del Gobierno y de la polĂtica porque les suponĂa un duro impedimento para llevar a cabo sus fechorĂas y latrocinios.
Su velatorio, curiosa ironĂa, tuvo lugar en el SalĂłn de los Pasos Perdidos del Congreso. Yo lo llamarĂa de las “promesas y horas perdidas”. El que le puso tal nombre, debĂa conocer y bien la vida parlamentaria.
El momento de las alabanzas ocupĂł páginas, comentarios y tertulias, pero ya carentes de interĂ©s para su protagonista. “Sic transit gloria mundi”. Hemos oĂdo estos dĂas incontables anĂ©cdotas reales e inventadas a cargo de los oportunistas que intentan hacernos creer su estrecha amistad con el difunto, aunque solo lo hayan visto en las noticias de un telediario. De los llegados ante su fĂ©retro, a excepciĂłn del pueblo llano y sencillo que fue a rendirle sus respetos emocionado de verdad, pocos tendrĂan la conciencia tranquila al sentir el remordimiento de su traiciĂłn e indignidad.
FALSAS PALABRAS
Me figuro que al recibir su familia el pĂ©same, en determinados momentos, habrán sentido repugnancia al tener que estrechar la mano y oĂr las falsas palabras de los que ayer le atacaban, desprestigiaban y hundĂan en el fango de la calumnia más rastrera y vergonzosa.
¡QuĂ© entereza, nobleza, dignidad y ejemplo nos ha dado su familia!. Me figuro que tendrĂan en su mente, junto al dolor por tan irreparable pĂ©rdida, las soledades cargadas de amargura del padre, cuando lo veĂan abandonado y ultrajado por tanta canalla encumbrada.

Del dolor y el ostracismo al que condenaron a este prĂłcer pocos se salvan, a excepciĂłn de sus grandes y fieles amigos GutiĂ©rrez Mellado y RodrĂguez SahagĂşn.
¡QuĂ© polĂticos tan honestos y decentes tenĂamos entonces! Era triste y doloroso verlos sentados y solitarios en el hemiciclo, mientras los tiburones de la polĂtica, que sin Ă©l hubieran seguido siendo boquerones, se pavoneaban en sus asientos, demostrando su ominosa prepotencia. Desagradable cuadro llegado al poder a costa de calumniar y postergar a su mentor y compañero.
Los mismos que ante la bufonada de Tejero en el Congreso se escondieron aterrados bajo los asientos, mientras Suárez, su gran amigo GutiĂ©rrez Mellado y Santiago Carrillo, -el polĂtico que como a tantos otros anatematizados, Ă©l trajo del exilio -, que con la dignidad y el valor de los que el resto carecĂan, hicieron frente al que pistola en mano desprestigiaba a su benemĂ©rito Cuerpo.
Fueron los únicos que se jugaron el tipo y defendieron con decisión el destino de España, aunque posteriormente otros se colgaron las medallas.
EL SILENCIO EL MEJOR ELOGIO
Los traidores al amigo, al jefe, al mentor y a la dignidad, son los que hoy han tenido la desfachatez de acercarse al velatorio para expresar su fingido pesar a los hijos y familiares. Imprudente e improcedente que el presidente del Congreso dijera, hablando de Suárez, que no habĂa sido perfecto, aunque hizo lo que pudo. ¿Acaso son más perfectos los que hoy mercadean y enlodan a España y figuran en imputaciones judiciales por ladrones y corruptos?
A veces, el silencio suele ser el mejor elogio. Esos que mandan sus robos a Suiza y van a misa y comulgan todos los domingos y a los que el más sublime de los nacidos llamaba “sepulcros blanqueados”. Adolfo Suárez ha sido el Ăşnico polĂtico que, sin culpabilidad en su gestiĂłn, tuvo la dignidad de dimitir cuando se vio traicionado y cuestionado por aquellos en los que confiaba, para mantener la seguridad y unidad de España, como nos dijo en sus palabras de despedida. El que podĂa prometer y prometĂa, pero en contra de otros, cumpliĂł fielmente sus promesas.
Seguro que no esperaba que a su marcha esa nueva España que Ă©l habĂa forjado, se iba a convertir en una Cueva de Aladino y puzzle de nacionalidades. Se fue con el amor del pueblo, el reconocimiento de muchos y la conciencia tranquila ante Dios y ante el pueblo.
DUELOS Y OSTENTANCIONES
Ni siquiera el Rey, que le debe mucho más de lo que le agradeciĂł con ese Ducado, le apoyĂł en sus peores momentos aunque Ă©l mantuvo siempre su inquebrantable lealtad a la Corona. Lo mejor que hizo el Rey fue su designaciĂłn y su error más lamentable aceptar su dimisiĂłn. ¡QuĂ© buen vasallo si hubiese buen señor!

En uno de los debates que se han celebrado estos dĂas, alguien contĂł que cuando acompañado por Lamo de Espinosa, (creo que era Ă©ste), fue a entregar su dimisiĂłn al Rey, se llevĂł una gran decepciĂłn porque el monarca, ni por la cortesĂa palatina habitual, le habĂa insistido una sola vez que reconsiderase su actitud. Aunque Ă©l no hubiera dado marcha atrás.
Creo que serán muchas las ocasiones en que lo habrá echado de menos en sus posteriores gobiernos. Ahora le conceden el Collar de la Orden de Carlos III. Guárdense duelos y ostentaciones amistosas y laudatorias, que ahora ya nada importan al que en vida denostasteis y abandonasteis. Del Rey abajo, ninguno, como nos dijo Rojas Zorrilla.






si señor como le puso ese alfonso guerra cuando en union de felipe gonzalez ( que tubo 6 ministros en la carcel) le dijo a Suarez QUE ERA EL TAHUR DEL MISISIPI --¿ y ahora que dicenm estos bec erreos¿?
ResponderEliminarHombre Adolfo!! Gran falangista enemigo de AndalucĂa. Ya nadie se acuerda de la campaña que orquestĂł el estado que presidĂa en contra de la libertá de los andaluces.
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