¿Y si el Acuerdo EU-Mercosur no fuera la causa principal?
Félix de la Fuente [colaboraciones].-
Pasaron a la historia los días de la pandemia del Covid, cuando mirábamos con devoción a los agricultores y a los sanitarios. Ha pasado el tiempo, y tanto unos como otros han dejado de estar en los altares, para convertirse en unos factores cualesquiera del mercado laboral.
Las manifestaciones de protesta de estos días de ambos colectivos, son la mejor prueba de este cambio de actitud. Si quieren conseguir mejoras laborales o salariales, los agricultores y los sanitarios tienen que currárselo también, pues nadie les va a regalar nada.
Los agricultores se manifiestan en protesta contra el Acuerdo Mercosur (Mercado Común del Sur, al que pertenecen Argentina, Bolivia, Brasil Paraguay y Uruguay y al que se han asociado otros países de América del Sur). Este acuerdo tiene su importancia no soló comercial sino también geopolítica en un momento en el que Trump quiere imponer el individualismo y el nacionalismo más rancio.
“En un contexto internacional de creciente proteccionismo y unilateralismo, el acuerdo es un paso a favor del comercio internacional como motor del crecimiento económico, con beneficios para los dos bloques” ha dicho Lula da Silva, presidente de Brasil.
Los agricultores temen que van
salir perdiendo con este acuerdo. Se aducen, entre otras, razones
salariales.
Los sueldos en la UE son mucho más altos que en los países de
Ibero/Latinoamérica (el llamado dumping social). También razones sanitarias y
medioambientales (dumping ecológico). No digo que los agricultores no lleven
razón. Sí la tienen, lo mismo que la tienen los sanitarios o los profesores,
pero quizás el centro del problema no esté en Mercosur. Quizás tampoco en la
PAC (Política agrícola común).
TRATO DESIGUAL A LOS AGRICULTORES
Además de las medidas de salvaguardia que estén previstas o que se puedan tomar, son otras muchas medidas de tipo fiscal las que podrían facilitar la vida de los agricultores. Y éstas dependen única y exclusivamente de los gobiernos nacionales. ¿Realmente no se puede hacer nada para que los agricultores y ganaderos europeos no sufran los inconvenientes de los acuerdos comerciales celebrados con países que no estén tan industrializados como la UE?
Realmente no se podría rebajar e incluso suprimir el IVA de los abonos y maquinaria agrícola. En los acuerdos comerciales de la UE con terceros países, la agricultura juega con desventaja, mientas que la industria suele ser la más beneficiada. ¿No habría forma de establecer un marco de compensación por parte de la industria a favor de la agricultura?
Si los productos agrícolas son vitales para la sociedad, la PAC tiene que garantizar que en ningún caso –ni en caso de catástrofes o de guerras o de miles de Trumps- Europa no quede desabastecida. Los productos del campo son tan necesarios como los medicamentos. Y si éstos no están gravados con el IVA, quizás tampoco deberán estarlo los productos agrícolas.
¿No deberían los agricultores estar más cercanos a los consumidores, de forma que la mayor parte de los beneficios no queden en manos de los intermediarios? Estas son todas medidas que podrían tomar los gobiernos nacionales, que ven con buenos ojos las protestas contra Bruselas, para que los agricultores no protesten contra ellos.





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