Franco impidió la entrada de España en la UE y Sánchez nos sacaría
Félix de la Fuente [colaboraciones].-
No es fácil que a un Estado se le pueda echar fuera de la UE. Lo estamos viendo con Hungría, que está más fuera que dentro, y sin embargo ahí sigue como un perro suelto. Hungría, podrá paralizar o incluso contradecir todas las decisiones relacionadas con la defensa y con la política exterior, en las que se requiere la unanimidad, y Europa seguirá paralizada, sin tomar medida alguna contra dicho país.
Pedro Sánchez no se opone tan abiertamente contra las decisiones de la UE, pues España necesita los fondos de la UE, y oponerse a las directrices de la Comisión puede suponer verse privado de estos fondos. No importa que luego estos fondos no lleguen nunca a emplearse por desidia e incompetencia de nuestra administración. Sánchez se dice europeísta, pero está más presto a colaborar con Venezuela que con la UE.
Por cierto, ¿por qué tanto interés en que la UE legalice el Delcygate y le levante la prohibición de entrar en territorio de la Unión, sin que se dé la más mínima explicación, a pesar del clamor del pueblo español por que se aclare este misterio? El gran europeísmo de Sánchez se reduce al interés por colocar a sus peones en los puestos claves de las instituciones europeas.
Éste. que vive en otra galaxia, hablando
de rearme moral de Europa y de defensa de los valores democráticos, mientras
tiene a su hermano y a su mujer investigados por la Justicia y a sus políticos
más cercanos detenidos en la cárcel, ya no cuenta en los grandes proyectos de
la Europa actual. No es que Europa le haya excluido a Sánchez, y de paso, a los
españoles. Es que Sánchez se ha excluido y nos ha excluido.
No solo se trata de la falta de solidaridad en la defensa conjunta europea, al negarse a invertir más en defensa. No solo se trata del enorme retraso en la transposición de las directivas, es decir en la adaptación del Derecho nacional al Derecho de la Unión, adaptación que tiene un plazo (España está en 1,7% por encima de la media en el retraso en la transposición de las directivas).
UN EUROPEÍSMO DE SÁNCHEZ QUE NO CUMPLE LAS NORMAS
Se trata también de que los españoles nos veamos excluidos de las ayudas o fondos de la UE, porque el gobierno no ha querido suprimir un impuesto del 7% a la producción de energía, que grava a los hogares españoles y a la producción industrial de nuestras empresas, por el afán recaudatorio del gobierno y que ha sido ya suprimido en otros países. Tres mil millones de ayudas que los españoles dejan de percibir por la codicia impositiva de Sánchez.
¿Europeísta Sánchez, que no ejerce el más mínimo control sobre el uso de los fondos europeos e incluso ve con malos ojos que el Parlamento Europeo quiera investigar el uso de esos fondos, como ha demostrado esta semana al negarse el gobierno español a recibir a la comisión del Parlamento Europeo, que ha venido a informarse sobre el accidente ferroviario de Adamuz? La renovación de la vía Madrid-Sevilla, en caso de que se haya renovado, ha sido en gran parte con fondos europeos.
¿Europeísta Sánchez que está llevando a España hacia una federación de Estados mientras la Unión Europea camina hacia un Estado federal? ¿Europeísta Sánchez, que sería capaz de intentar sacarnos de la UE por un puñado de votos, si así se lo pidiera alguno de sus socios?
La UE actual se encamina hacia una UE a dos velocidades, quedando en segundo plano aquellos países que no quisieran avanzar, y sería una pena que nuestro país, cuyos ciudadanos somos de los más europeístas de toda Europa, nos viéramos nuevamente excluidos del primer plano, por culpa de un gobierno cuyo interés se centra casi exclusivamente en que se hable más catalán en las instituciones europeas.






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