El pintor José Dorante expone una veintena de sus obras en la Casa de Cultura
La muestra podrá visitarse hasta el 29 de septiembre, se mueve entre lo abstracto, lo figurativo y lo híbrido, pero también lo reivindicativo.-
La sala Gessa Arias de la
Casa de Cultura tiene desde el pasado jueves y hasta el 29 de septiembre una
nueva exposición, del pintor José Dorante, que mostrará al público 20 de
sus obras que se mueven entre lo abstracto, lo figurativo y lo híbrido. Está
pensada para ser sentida tanto desde la cercanía táctil de la materia y desde
la amplitud emocional del color, pero también desde un perfil más humano y
reivindicativo.
La delegada de Cultura, Susana Rivas, comentó que “estamos ante una exposición muy diversa, con registros de todo tipo. Las personas que vengan a contemplarla van a poder comprobar que el color es uno de los rasgos y de las características más presentes en la obra de José Dorante. También la diversidad, porque hay paisajes, van a encontrar cuadros más realistas, otros que son más abstractos o más contemporáneos, diferentes texturas y maneras de trabajar”.
También hay dos retratos bajo el título Infancia rota, “ejemplo del carácter reivindicativo que a Dorante le gusta también trabajar con su arte, la posibilidad de, en tiempos que son difíciles, seguir poniendo ese matiz y esa necesidad de defender la justicia social para que nuestra sociedad, en definitiva, vaya evolucionando”, agregó la edila.
Por su parte, Dorante señaló que “vais a ver que la obra que hay expuesta es un compendio de muchas cosas. En principio, lo primero que os encontráis es una reivindicación al problema que está padeciendo la infancia actualmente, pero también desde los tiempos de los tiempos. No podemos pasar por la historia sin decir algo al respecto. Hablamos de las situaciones que se viven en Sudán, hablamos de Palestina, Sudamérica… Pienso que cada uno, desde su campo, debe tener la obligación de denunciar estas situaciones”.
Propone un tránsito entre lo íntimo y lo natural, entre la memoria sensorial del territorio y la expresividad emocional del cuerpo. Cada pieza se articula desde una profunda atención a la textura, a la vibración cromática y a la atmósfera, invitando a las personas que la visiten a contemplar más allá de la representación literal.
Las obras de paisaje (bosques, prados, sierras, mares y sendas) ofrecen una lectura del territorio que no busca describirlo, sino sentirlo. En el conjunto figurativo, la presencia humana aparece destilada, esencial. La figura se muestra desde la suavidad, la luz y la introspección. Cuerpos que evocan ternura, silencio, maternidad y recogimiento. Las más abstractas actúan como puentes entre ambos mundos, explorando la energía del color puro y la fuerza expresiva de la línea y la materia.
Las personas interesadas en visitarla pueden hacerlo de lunes a viernes de 11,00 a 13,00 horas y de 17,00 a 21,00 horas.






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